NeverMore!

October 29, 2006

Entre un tonto y un imbécil

El problema es que la clase política que tiene acceso al poder debe cumplir unas determinadas características de mediocridad. Las personas muy inteligentes evidentemente son sensibles, tienen sensibilidad. Son gente considerada peligrosa para ejercer el poder porque a veces tienen contradicciones, sentimientos, ideas, cambios de orientación en algún aspecto… Por eso la figura del hombre mediocre, de aquel que tiene la piel gruesa, es una herramienta más preparada para ejercer el poder. La sensibilidad o el buen gusto no son precisamente los rasgos del poder; por lo tanto nos encontramos con que la gente que en estos momentos están en los puestos de responsabilidad son gente de una cualidad ínfima, en general.

Entonces, en las elecciones tenemos que escoger entre un tonto y un imbécil. ¿Cuál es el resultado? El resultado es que al final a la gente le da lo mismo. Se nota una indiferencia, que es lo que está pasando ahora.

Boadella.

October 5, 2006

Juventud

Perdemos la juventud el día que dejamos de ser ácratas; el día que comenzamos a comprender y a disculpar al sistema.
Perdemos la juventud el día que dejamos de soñar con el paraíso en la tierra, un paraíso para todos; el día que empezamos a llamar con desprecio utópicos a los que siguen soñando; el día que se nos despierte el sentido práctico y entramos en el juego y aceptamos las reglas.
Perdemos la juventud el día que nos levantamos dispuestos a vendernos al mejor postor y al mejor impostor; el día que nos doblemos a la sinrazón de la fuerza y del chantaje.
Perdemos la juventud el día que en nuestros cuarenta principales llega al número el dinero; el día que admitimos que todo y todos tenemos un precio; el día que estemos dispuestos a vender cualquier cosa, si no por un plato de lentejas, por unos kilos de papel.
Perdemos la juventud el día que aceptamos al ganador y no damos un duro por una causa perdida.
Perdemos la juventud el día que aceptemos que esto es lo que hay, que siempre ha sido así y que no se puede hacer nada para cambiarlo.
Perdemos la juventud el día que nos miremos a un espejo y no se nos cae la cara de vergüenza porque hemos perdido la vergüenza.
Perdemos la juventud el día que miramos alrededor y sólo vemos lo que puede verse; el día que alargamos la mano y sólo tocamos lo que puede tocarse.
Perdemos la juventud el día que el mundo deja definitivamente de ser mágico.

El loco de la colina

July 28, 2006

Hipocresía

En los reinos donde sobra escasez de fantasía, donde muere el hambre espiritual sin husmear siquiera el ayuno de su alma, donde la pluma se moja en sangre y la espada en tinta, allí ha de hacerse lo que no se piensa, pero lo que llega sólo a pensarse es inexpresable. No esperen de mí una sola palabra propia. No sería yo capaz de decir alguna nueva: a tanto llega el estruendo en el cuarto en que uno escribe, y no es momento de decidir si procede de animales, o de niños, o tan sólo de morteros. Quien hace honor a las acciones deshonra acción y palabra a un tiempo y es doblemente despreciable. Ése es un oficio que no se ha extinguido. Los que ahora nada tienen que decir porque la acción tiene la palabra siguen hablando. ¡Quien tenga algo que decir que dé el paso al frente y calle!

Karl Kraus

June 26, 2006

Tu otra mitad


Quizá sea necesario hacer las maletas y…

La gente aspira a encontrar su otra mitad en su ciudad, en su barrio, y hasta en su calle; no sé cómo no la buscan en su cama. Y no es así: cerca nos tropezamos con los humildes premios de consolación. Las medias naranjas verdaderas están lejos casi siempre y son costosas. Lo que hemos de pedir, además de encontrarlas, es que el hallazgo no se produzca demasiado tarde.


Antonio gala

June 15, 2006

Memorias de un loco.


Ciertamente, se puede vivir e incluso morir sin haberse preguntado una sola vez lo que sean la vida y la muerte; mas, para aquel que mira cómo tiemblan las horas con el soplo del viento, los arroyuelos serpentear en las praderas, la vida atormentarse y agitarse alrededor de las cosas, los hombres vivir y hacer el bien y el mal, el mar encrespar sus olas y el cielo desplegar sus luces, y que se pregunta: ¿Por qué estas hojas?, ¿por qué corre el agua?, ¿por qué es la propia vida un torrente tan terrible que va a perderse en el océano sin límites de la muerte?, ¿por qué la tempestad?, ¿por qué el cielo tan puro y la tierra tan infame?; estas preguntas le conducen a unas tinieblas de las que no puede escapar. Alrededor del hombre no hay más que tinieblas, todo está vacío. Querría un asidero, pero se pierde en la incierta inmensidad en la que quisiera detenerse; se aferra a todo, y todo le falla; patria, libertad, creencias, Dios, virtud, todo lo cogió y todo se le cayó de las manos; es como un loco que deja caer un vaso de cristal y se ríe de todos los pedazos en que lo ha convertido.

Gustave Flaubert, Memorias de un loco.

June 5, 2006

El artista

Posiblemente sea cierto que,
antes de tomar la pluma para volcar la sangre a tropel,
antes de agarrar el micro para derrochar genio,
o atrapar el pincel al vuelo
para plasmar una fotografía de connotaciones profundas,
debamos aceptar nuestra entera humanidad,
con sus pros y sus contras,
y partir así, hacia la calma que ofrece nuestra cara segura,
donde el miedo se convierte en virtud,
y brota el artista que todos llevamos dentro:

El neurótico, tanto si puede producir como si no puede, padece fundamentalmente porque no puede o no quiere aceptarse a sí mismo, aceptar su propia individualidad, su propia personalidad. Por un lado se autocritica excesivamente, por otro se idealiza en exceso, lo que significa que exige demasiado de sí mismo, de su perfección y que el fracaso le impulsa a criticarse todavía más. Si tomamos este tipo frustrado, como para nuestros fines presentes y lo comparamos con el artista, vemos claramente que el artista es, en cierto sentido, la antítesis del tipo de neurótico autocrítico. No es que el artista no se autocritique, sino que parte de la aceptación de su propia personalidad y que por ello no sólo alcanza lo que el neurótico persigue en vano, sino que va incluso más allá. La condición previa indispensable para la personalidad creadora es, por tanto, no sólo la aceptación, sino incluso la glorificación de sí mismo.

Otto Rank

May 26, 2006

El silencio


Todas las grandes obras son hijas del silencio. Sólo en el silencio encuentra el hombre las raíces profundas de las que se alimenta la verdadera creación. El silencio es la máxima expresión de la sabiduría.

Jesús quintero






















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