NeverMore!

December 4, 2006

Desde zero

Filed under: La caja de pandora

Me he perdido, ya no hay carnavales de disfraces, no se enciende la chispa entre la multitud, no hay mensaje que me traiga el mar, no hay genio en la botella, las desembocaduras del cielo y del infierno se han cerrado, los perros han dejado de ladrar, las musas han callado, el eco ha abandonado la voz, y los poetas ya no suben a los tejados porque ya no saben recitar su música, para que los planetas accionen la polea y la luna despliegue su trampolín. Pero he vuelto a lo esencial, tarde o temprano todo el mundo vuelve, y cuando alguien regresa a la esencia ya nada más importa, todo gira alrededor de ella, la esencia y sus construcciones, todas ilusorias, un día se derrumban y te das cuenta de que no tiene sentido vivir en un décimo piso para estar más cerca de las estrellas. Por eso hoy abrid las ventanas, para que el sol calcine el exceso de escarcha en los ojos, para la ventilación de la enfermedad, para desplumar la sensible piel escondida y esperada. Abrid las escotillas para que el mar penetre en la embarcación, para que las velas cubran al mar del frío, de la agitación nocturna, y el cielo no halle ni un sólo reflejo de su desesperación, ni estelas del pasado, ni un sólo resquicio de su temor, ni una prueba de su soledad, ni un signo de su deseo. Hoy la piel precisa ser endurecida porque se libera una batalla ahí donde los rayos del sol no alcanzan, he de recortar los horizontes, ignorar lo aprendido, tropezar en la trampa, hacer ver que duele, tomar la vencida y apoderarme del timón porque el viaje será largo, rígidos los despertares, las horas contadas, y agotadas todas las noches espumosas que cierran el ciclo en la orilla de la cama. Y el tiempo, como no, será mi enemigo.






















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