NeverMore!

July 31, 2006

La ansiedad de Veronika voss


    Año/Pais: 1982 / Alemania
    Director:Rainer Werner Fassbinder
    Reparto: Rosel Zech, Hilmar Thate, Cornelia Froboess, Annemarie Duringer, Armin Mueller-Stahl, Doris Schade, Eric Schumann, Rudolf Platte, Johanna Hofer

El sábado por la tarde pasando por Verdi entré simplemente para ver la cartelera, y para mí sorpresa me encontré con un pack de fassbinder en venta, con las películas: La ansiedad de Veronika Voss, Lola, y un año de trece lunas. Lo compré sin pensarmelo dos veces, sobre todo por Un año de trece lunas, ya que la de Veronika Voss y Lola no las había visionado todavía, hasta esta noche que me he tumbado en el sofá con las luces apagadas para ver a Veronika Voss, y he de reconocer que me ha encantado, a pesar de no ser completamente como me la imaginaba. A destacar la fotografía totalmente original y en algunos aspectos muy retro, y los dialogos contundentes y nuevamente delirantes. En un principio te recuerda al Crepusculo de los Dioses, por aquello de narrar una historia de una actriz en declive sumergida en la desesperación, pero lo cierto es que tiene otro fondo mucho más profundo y social que se va abriendo a medida que va avanzando la película. Lo que parece ser una simple historia con toques de Hitchcock a la alemana, se convierte en una avispada crítica a la alemania de 1955, donde los intereses economicos priman por encima de las personas. He querido subir un fragmento que me ha gustado mucho por su belleza fotográfica, a pesar de sale una maldita raya verde a causa de la conversión de los formatos, lo cierto es que en pantalla grande gana mucho.


Crítica:

    Penúltima película de RWF y última concluída por él. Rodada en estudio, salvo fragmentos, contó con un presupuesto modesto. Obtuvo el Oso de Oro a la mejor película (Berlín), el premio de la crítica internacional (FIPRESCI) de Toronto y el premio a la mejor fotografía (Cámara Alemana). Se inspira libremente en la vida de la actriz Sybille Schmitz, una de las 10 mejores del cine, según RWF.

    La acción tiene lugar en Munich en 1955. Narra la historia de Veronika (Rosel Zech), de unos 45 años, que triunfó en el cine nazi. Después, sus intervenciones en la pantalla han sido escasas y no trabaja desde 1952. Un periodista deportivo, Robert Krohn (Hilmar Thate) la conoce una noche de lluvia a la salida de un cine en el que han visto una película de ella. La atracción mútua lleva al periodista a investigar el misterio de Veronika. Al hilo de la narración, el autor explica la decepción que siente por la sociedad nacida del auge económico del “milagro alemán“. Las posibilidades de construir una sociedad libre y justa se vieron fustradas, a ojos de RWF, por la corrupción, el afán desmedido de lucro y la nefasta cultura del “todo vale“, que han alimentado la “desnaturalización” y la “americanización” de Alemania. Para el autor la situación no tiene salida, de ahí su pesimismo. En “El m. de Eva Braun” lamenta los estragos del afán de lucro sin límites, en “Lola” explica los horrores de la corrupción y aquí expone la inmoralidad de “todo vale” a la hora de ganar dinero, incluso la manipulación de personas frágiles acaudaladas. Cuando Veronika agradece a Katz los momentos de felicidad que le ha dado, ésta le dice: “no te los he dado, te los he vendido“. El silencio que sigue subraya una respuesta mucho más dolorosa. Son escenas destacadas el encuentro nocturno de Veronika y Robert en la villa de ésta, la fiesta de despedida y las escenas finales.

    La música, de inspiración dramática, incluye temas románticos, jazz, canciones de los 40 y fragmentos de bandas sonoras anteriores: “Lili Marlén“, “Lola“, etc. La fotografía luce intensos contrastes de blancos exageradamente iluminados y negros intensos, que evocan las películas expresionistas mudas. Las escenas intimistas cuentan con escasa iluminación y un aire tenebrista. La cámara ofrece enfoques de abajo arriba, primeros planos vibrantes, travellings excelentes, escenarios sobrecargados e inquietantes, imágenes duplicadas en espejos, etc. El guión se inspira en parte en “El crepúsculo de los dioses” y “La caída de los dioses“. Construye una historia intensamente dramática y desgarradora. Los diálogos, bien elaborados, usan frases breves y contundentes. La decoración y el vestuario aportan elegancia, barroquismo y misterio. La interpretación es impecable, especialmente la de Rosel Zach. La dirección construye un relato inspirado, emocionante y de gran nivel cinematográfico.

    La película culmina la trilogía del “milagro alemán“. No es un cuento moral, es un grito de angustia y desesperación.

July 30, 2006

El último latido de mi corazón

Filed under: El Bandoneón


En la ráfaga aguda de mi amor.
Mi memoria se revolvió,
cuando se levantó la guirnalda del tiempo.
Un festón de la vergüenza.
La espina es mi único placer.
Guerra; asustado para hablar.
Ni siquiera nos atrevemos a respirar.

Majestuoso.
Imperial.
Un puente de suspiros,
velas de la soledad,
sobre una ola del perdón,
sobre las alas de los ángeles.

Fuera del alcance de tus manos.
No te des la vuelta.
No vayas lejos.

¿Como en este mundo podría desearlo?
Nunca se rompió en dos.
Cerca de tí,
hasta el último latido de mi corazón.

En el cierre del día la puesta de sol disimula,
estas palabras bajo el juego de su sombra.
Aquí y ahora, largo y ruidosamente,
mi corazón grita,
y el hueso desnudo de un eco dice;
no te vayas lejos.
Fuera del alcanza de tus manos,
estoy apenas a un paso.


The last beat of my heart, Siouxsie and the Banshees

July 28, 2006

Agredidos por un beso


Ayer, tarde por la noche, me sentí profundamente compungido por una noticia que leí en 20minutos sobre la pareja agredida por besarse en la piscina pública de La Elipa, en Moralataz, Madrid. Ya independientemente de que fueran agredidos por ser homosexuales, el verdadero motivo es ese ‘beso’ entre hombres, esa es la esencia y toda la simbología que arrastra ese beso es lo que provocó que me solidarizara de tal modo, porque al fin y al cabo, es algo completamente inocente, que nace de un sentir espontáneo, algo completamente humano y natural. Ese beso le costó a Luis de treinta años, fracturas de los huesos faciales, afectación en la mandíbula y la humillación de haber sido agredidos e insultados por ser homosexuales ante más de mil personas por una panda de unos 10 individuos de etnia gitana. La paliza que recibieron fue de lo más cruel pero me sorprendió mucho que en cierto modo lo motivaran un grupo de personas mayores que se escandalizaron al ver como esos chicos se besaban.

Cada día me sorprende más la estupidez humana, los prejuicios en los que viven algunos anclados en el medievo, la violencia que puede desatar un gesto cariñoso entre dos chicos como lo es el beso, no logro comprender que pueden ver de malo o perjudicial en ello, como puede desatar la visceralidad hasta cierto punto de pretender que esas personas no tienen derecho a vivir. Pero eso no sólo está ocurriendo sólo en la etnia gitana como en este caso. Me he sentido mucho más dolorido aún al ver los resultados de un estudio que ha publicado El País:

    Un estudio revela que el 28% de los adolescentes varones (12% en el caso de las chicas) no sabe que la homosexualidad no es una enfermedad; el 32% de los chicos (15% de mujeres) ven correcto tratar despreciativamente a un homosexual, y el 28% de los alumnos de institutos (10% de alumnas) piensan que gays y lesbianas no deberían mostrar su afecto en público. La investigación ha sido realizada por el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (Cogam) en colaboración con la Universidad Autónoma.

Hipocresía

En los reinos donde sobra escasez de fantasía, donde muere el hambre espiritual sin husmear siquiera el ayuno de su alma, donde la pluma se moja en sangre y la espada en tinta, allí ha de hacerse lo que no se piensa, pero lo que llega sólo a pensarse es inexpresable. No esperen de mí una sola palabra propia. No sería yo capaz de decir alguna nueva: a tanto llega el estruendo en el cuarto en que uno escribe, y no es momento de decidir si procede de animales, o de niños, o tan sólo de morteros. Quien hace honor a las acciones deshonra acción y palabra a un tiempo y es doblemente despreciable. Ése es un oficio que no se ha extinguido. Los que ahora nada tienen que decir porque la acción tiene la palabra siguen hablando. ¡Quien tenga algo que decir que dé el paso al frente y calle!

Karl Kraus

July 27, 2006

No saber mirar sin amor

Lentamente, como por descuido y como si de una oleada líquida se tratase, deslizaba una de sus piernas entre las dos piernas velludas de Robert. En el extremo de la cama, tres pies -haciendo esfuerzos desesperados para convertirse por un instante en la frente meditabunda de aquel cuerpo enorme en el que cada pie era un rostro de sexo diferente y enemigo-, tres pies se juntaban, se entrelazaban, con la destreza que les permitían sus pobres articulaciones. Robert apagaba su cigarrillo contra el mármol de la mesilla; se volvía hacia Lysiane y la besaba; pero ella, al primer beso, apretándole las sienes entre las manos, le echaba hacia atrás y se ponía a contemplarlo:

    ¡Qué guapo eres! ¿Sabes?

Él sonreía. Intentaba besarla de nuevo para no tener que decirle nada. No sabía mirarla sin amor.

Querelle

July 26, 2006

Hay un mundo oculto dentro de éste

Puedes saborearlo en el choque y el ruido de un primer e inesperado beso, o en la sangre en tu boca ese instante después de un accidente, cuando te das cuenta de que todavía estás vivo. Sopla en el viento que sientes en las azoteas de una verdadera noche imprudente de aventuras. Lo oyes en la magia de tus canciones favoritas, cuando te elevan y te transportan en formas que ninguna ciencia o psicología ha podido explicar jamás. Podría ser que hayas visto evidencia de esto, rayado en las paredes de los baños, en un código sin clave; o hayas podido hacer una pálida reflexión de ello en las películas que crean para mantenernos entretenidos. Está entre las palabras, cuando hablamos de nuestros deseos y aspiraciones, aún acechando -en alguna parte- por debajo de las limitaciones de ser “realista” y “práctico”.

Cuando poetas y radicales se quedan despiertos hasta el amanecer, rompiéndose la cabeza por la perfecta secuencia de palabras o acciones, para llenar corazones (o ciudades) con fuego, ellos están intentando encontrar una entrada oculta a él. Cuando tarde en la noche, los niños escapan por sus ventanas para ir por ahí; o cuando luchadores por la libertad buscan un punto débil en la coraza del gobierno, ellos están tratando de entrar a escondidas en él; pues son ellos quienes saben mejor que nosotros donde se ocultan las puertas. Cuando adolescentes destruyen un cartel publicitario para provocar persecuciones -que duren toda la noche- con la policía, o anarquistas interrumpen una manifestación pacífica para destrozar las ventanas de una sucursal de una gran cadena de negocios; ellos están tratando de tomar por asalto sus puertas.

Cuando estás haciendo el amor y descubres una nueva sensación o región del cuerpo de tu amante, y los dos se sienten como exploradores descubriendo una nueva parte del mundo, como si hubieran descubierto un oasis en el desierto o la costa de un continente desconocido, como si fueran los primeros en llegar al polo norte o a la luna, ustedes están trazando sus fronteras.

No es un lugar más seguro que éste; al contrario, es la sensación de peligro allí presente, que nos trae de vuelta a la vida: la sensación de que por una vez, por un momento que parece eclipsar el pasado y el futuro, hay algo real en juego.

Tal vez te tropezaste con esto, una vez, por accidente y quedaste asombrado por lo que encontraste. El viejo mundo se hizo trizas detrás de ti, y ningún doctor, físico o metafísico, pudo volver a armarlo de nuevo. Todo lo anterior se convirtió en trivial, en irrelevante, en ridículo, así como de repente los horizontes parecían acercarse a tu alrededor, y caminos mucho mejores de los que pudiste imaginar se aparecieron. Y quizás juraste que nunca regresarías, que vivirías el resto de tu vida electrizado por esa urgencia, en la excitación del descubrimiento y la transformación; pero regresaste.

El sentido común impone que este nuevo mundo sólo puede ser experimentado temporalmente, que sólo es el shock de la transición, y nada más; pero los mitos que compartimos alrededor de nuestras fogatas narran una historia diferente: oímos acerca de mujeres y hombres que permanecieron allí por semanas, años, que nunca regresaron, que vivieron y murieron -allí- como héroes. Nosotros sabemos, porque lo sentimos en ese ancestral rincón de nuestros corazones que alberga el recuerdo de libertad desde épocas remotas, que este mundo secreto se encuentra cerca, esperando por nosotros. Puedes verlo en el resplandor de nuestros ojos, en el desenfreno de nuestras danzas y nuestras aventuras amorosas, en la protesta o fiesta que se escapa de las manos.

Tú no eres la única persona tratando de encontrarlo. Estamos aquí afuera, también… algunos de nosotros incluso estamos esperando por ti. Y deberías saber que cualquier cosa que alguna vez hayas hecho, o considerado hacer para llegar allí no es disparatada, sino hermosa, noble, necesaria.

La Revolución, es simplemente la idea de que podamos entrar a ese mundo secreto y nunca regresar; o mejor, que podamos hacer arder éste en llamas, para revelar por completo el que se esconde debajo.

    Tú me llevaste a aquella vieja casa de tabacos y me enseñaste como escalar hasta la cima de su techo…
    Nos sentamos juntos y mientras la lluvia nos empapaba, me contaste historias de Arthur Rimbaud e Isabelle Eberhardt, de como ellos persiguieron el deseo hasta donde era imposible llegar y grabaron sus historias allí en el cielo.
    Y luego los cerdos aparecieron y tuvimos que correr, riendo y gritando como locos, a través de los callejones y jardines. Y la ciudad nos recibió, resguardándonos, en una oscuridad empapada en adrenalina, de las luces de sus autos y los juicios de su mundo… porque realmente es nuestra ciudad, ahora.
    Si nunca te has enamorado enloquecidamente de los gestos y silencios de un extraño…
    si nunca has soñado desesperadamente en medio de una junta directiva o una clase de matemáticas…
    si nunca has sido arrebatado por emociones extremas mientras a tu alrededor todos permanecían inmóviles e inconscientes…
    si nunca has sospechado que la vida se encontraba en otra parte, que algo más estaba ocurriendo, como bella música sonando justo fuera del alcance de tus oídos, en algún lugar más allá del distrito comercial y las afueras, lejos de las autopistas, sobre los campos y océanos…
    si no queda parte insatisfecha de ti, por los más populares programas televisivos, la nueva tecnología de Internet, y la selección de cinco mil películas en el videoclub…
    entonces tal vez esto no sea para ti,
    Pero si escondes un ser secreto dentro de ti,
    sigue leyendo.

Leído aquí

No puedo dormir

Filed under: La caja de pandora

Dicen que es el impulso del intelecto
el motivo por el cual los hombres inquietos
están en vela hasta altas horas de la madrugada
y es verdad, ha sido un silbido del pensamiento
el que ha abierto mi ojo izquierdo.

Vago entre la penumbra del pasillo
y mi oído ausculta música de fondo
Me asomo por la ventana del salón
y mi vaho corre por las calles vacías
Abro la nevera en la cocina
y mi sed desemboca un río en mi sexo
Me miro al espejo apenas sin verme
y mi tú vuelve a la cama.

No consigo cerrar mi ojo derecho.

Nevermore






















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