NeverMore!

June 30, 2006

Un año con trece lunas

    Cada siete años se produce el año de la luna. Durante esos años, las personas cuyas vidas son regidas principalmente por sus sentimientos sufren fuertes depresiones. Si el año de la luna resulta ser a la vez un año con trece lunas nuevas, aquéllas pueden sufrir grandes catástrofes personales. En el siglo XX, esta peligrosa conjunción se produce en siete ocasiones: 1978 es uno de esos años. Los anteriores fueron 1908, 1929, 1943 y 1957. En 1992 la vida de más de un ser humano correrá peligro.


Con esta pequeña introducción comienza la historia de un transexual llamado Elvira y sus últimos cinco días de vida en un año con trece lunas.

Se abre el telón y la primera escena abre las piernas para que veamos, como Elvira es sometida a humillación sexual a orillas del rio Main (Frankfurt) mientras suena la oportuna sinfonía nº5 de Gustav Malher, dándole aires que se entre mezclan entre lo barroco, la vulgaridad, lo sublime y el buen gusto, dentro de los marcos de la decadencia. En la mayoría de ocasiones, es en estos casos, cuando el mismo protagonista de la historia se conduce, aún sin saberlo, a esta clase de vejaciones que le degradan en todos los aspectos. Es una especie de masoquismo inconsciente, que nace de una fuerte necesidad de afecto, unida a la nula autoestima y una extrema sensibilidad y debilidad por afrontar las problemáticas que acontecen. La soledad siempre ha sido para los fuertes, pero es que la angustia de Elvira no se debía sólo a la soledad, era un cúmulo de sensaciones que se desataron cuando su amante la rechaza, es entonces cuando comienza a liberar sus demonios en un peregrinaje por su pasado, buscando de entre las personas que rodean su entorno, una razón para seguir viviendo, pero cuando se dá cuenta de que nadie salvo ella puede ayudarla, estalla como un nervio punzante, que nubla su sentido del rídiculo, cayendo en un grito de auxilio vacío, con las manos inquietas buscando donde no hay nada. Ella misma, en declive y arrodillada frente a la vida, se conducirá a su propia muerte.

Un año con trece lunas contiene escenas delirantes, de asaz intensidad dramaturga que no cae en la mediocridad del exceso gratuito. Tal es como una de las secuencias más impactantes de toda la película, cuando Elvira se encuentra con su amiga prostituta para enseñarle el matadero donde trabajaba antes de cambiar de sexo. La cámara nos va mostrando como los matarifes descuartizan a las reses a ras de jifero, mientras la voz de Elvira va tornándose en algo parecido a los chillidos de un cerdo. Tampoco resulta indiferente, la escena en la cual Elvira se encuentra repentinamente con un suicida que está a punto de ahorcarse, éste le dice que: El suicida ama la vida, pero las condiciones y trabas que ésta le impone continuamente hacen que desee librarse de ella mediante la muerte. Muchas de estas escenas constituyen claves metáforicas para dar a entender al espectador en qué estado se encuentra el universo interior del protagonista.

En definitiva, Fassbinder, en ésta, como en todas sus otras películas reflexiona sobre las condiciones humanas. Siendo ésta, con diferencia, la más intimista y personal de todas ellas. Considerada por los críticos más audaces como una de las grandes obras de toda su carrera, Un año con trece lunas se ha convertido en un grito a la comprensión, invitando a un abrir de ojos de la sensibilidad dormida y a la reflexión silenciosa, abriendo los horizontes de quién la ve.

June 29, 2006

Cosa de 2

Filed under: El Bandoneón

Cuanto más bella es la vida, más feroces sus zarpazos. Cuantos más frutos consigo, más cerca estoy de caer. Por un beso tuyo, toco el cielo con las manos, porque sé que si te marchas, besaré el suelo otra vez. Grita al mundo, rompe el aire, hasta que muera tu voz, que el amor es un misterio, y que importa sólo a 2. Correremos por calles, gritaremos tú y yo: Que el amor es un misterio y que importa sólo a 2. Yo no quiero causar pena, sólo por mi condición, de mujer rota en esencia, y herida en el corazón, no habrá un hombre en este mundo, que me vuelva hacer caer, porque sé que si se marcha, besaré el suelo otra vez. Cuando llegue el huracán, que seguro ha de venir, por marcharte de mis brazos, por, escaparte de mí, pensaré que fuimos grandes, pensaré que fuimos 2, tú en tu cuerpo yo en el mío, y en un sólo corazón.



¿Por qué me entusiasma esta canción? Porque Luz Casal hace gala del romanticismo con orgullo y clase, y ahora que está tan de moda las parejas liberales me gusta retomar el viejo clásico de que el amor es cosa de 2.

Besaré el suelo, Luz casal

June 28, 2006

Batalla constante

Filed under: La caja de pandora


Un gajo claro de la luna me ha sorprendido
tejiendo telarañas en el corazón y en los oídos.
colocando trampas entre los dientes y en las palabras
echando anzuelos en la sangre y en las entrañas
colgando preciosas cortinas de raso en los parpados
que se cierran al ocaso de una verdad,
para retener la inocencia que todavía perdura adentro.

Sobre la paja, cuando los girasoles duermen claras del día,
me he visto forjando armas del alma, de carne y de fuego,
me he levantado una nueva piel del acero más impenetrable.
He construido murallas eternas donde los débiles abandonan
y rinden pleitesía al mensaje escrito de los fuertes.
He levantado castillos cuyo cúspide es el triunfo del amor,
y yo, guerrero de laurel y espiga, me he arrodilado ante él,
y he dejado mi pecho al descubierto,
para luchar contra el monstruo que todavía perdura adentro.

Pero alma bruta compuesta de sórdidos paisajes,
la vista engaña al corazón de león,
amén del ímpetu de su espíritu a ciegas,
se conduce al camino recto de la victoria,
mas la dualidad que se refleja en los espejos
es una batalla constante, pero simpática
lucha por el bien mayor,
porque todo mal es la desdicha de un hombre que no logró ser quien quiso ser.

June 27, 2006

Grito hacia Roma


Ayer por la noche tuve sueños agitados. Todo comenzó bajando las escaleras mecánicas de un centro comercial con un amigo, y como de pronto, un tren acaba derrumbando las paredes y logra colarse en el interior, no sé por qué, pero ese tren tenía una extraña relación con el mosquito y el hecho de entender las cosas con retraso, quizá por aquello que dicen de “tienes un cerebro de mosquito” pero aún así, no logro entender la relación del tren con el mosquito, quizá es que el tren llegaba con retraso a su destino, quién sabe. La cuestión es que ese no fue el sueño que me impulsó a despertar, sino otro en el cual, yo despertaba de mi cama para buscar un poema en concreto de Federico Garcia Lorca en su publicación de Poeta en New York, y resultaba que las páginas donde debería de estar escrito el poema, estaban arrancadas, como yo no podía dar crédito al hecho, volvía a repasar las páginas una y otra vez, pero siempre aparecián las páginas de Grito hacia Roma arrancadas. Ciertamente, este poema es uno de mis preferidos, y en él, Lorca contrapone la actitud insolidaria de la Iglesia católica al verdadero mensaje de Cristo, que es el auténtico amor como cura al sufrimiento humano. Cabe decir que este poema pertenece a la recopilación de poemas más críptica del autor, escrita en New york, y supongo que influido en cierto modo por su amigo Salvador Dalí, a quien también le dedicó una Oda.

    Manzanas levemente heridas
    por los finos espadines de plata,
    nubes rasgadas por una mano de coral
    que lleva en el dorso una almendra de fuego,
    peces de arsénico como tiburones,
    tiburones como gotas de llanto para cegar una multitud,
    rosas que hieren
    y agujas instaladas en los caños de la sangre,
    mundos enemigos y amores cubiertos de gusanos
    caerán sobre ti. Caerán sobre la gran cúpula
    que untan de aceite las lenguas militares
    donde un hombre se orina en una deslumbrante paloma
    y escupe carbón machacado
    rodeado de miles de campanillas.

    Porque ya no hay quien reparta el pan ni el vino,
    ni quien cultive hierbas en la boca del muerto,
    ni quien abra los linos del reposo,
    ni quien llore por las heridas de los elefantes.
    No hay más que un millón de herreros
    forjando cadenas para los niños que han de venir.
    No hay más que un millón de carpinteros
    que hacen ataúdes sin cruz.
    No hay más que un gentío de lamentos
    que se abren las ropas en espera de la bala.
    El hombre que desprecia la paloma debía hablar,
    debía gritar desnudo entre las columnas,
    y ponerse una inyección para adquirir la lepra
    y llorar un llanto tan terrible
    que disolviera sus anillos y sus teléfonos de diamante.
    Pero el hombre vestido de blanco
    ignora el misterio de la espiga,
    ignora el gemido de la parturienta,
    ignora que Cristo puede dar agua todavía,
    ignora que la moneda quema el beso de prodigio
    y da la sangre del cordero al pico idiota del faisán.

    Los maestros enseñan a los niños
    una luz maravillosa que viene del monte;
    pero lo que llega es una reunión de cloacas
    donde gritan las oscuras ninfas del cólera.
    Los maestros señalan con devoción las enormes cúpulas sahumadas;
    pero debajo de las estatuas no hay amor,
    no hay amor bajo los ojos de cristal definitivo.
    El amor está en las carnes desgarradas por la sed,
    en la choza diminuta que lucha con la inundación;
    el amor está en los fosos donde luchan las sierpes del hambre,
    en el triste mar que mece los cadáveres de las gaviotas
    y en el oscurísimo beso punzante debajo de las almohadas.

    Pero el viejo de las manos traslucidas
    dirá: amor, amor, amor,
    aclamado por millones de moribundos;
    dirá: amor, amor, amor,
    entre el tisú estremecido de ternura;
    dirá: paz, paz, paz,
    entre el tirite de cuchillos y melones de dinamita;
    dirá: amor, amor, amor,
    hasta que se le pongan de plata los labios.

    Mientras tanto, mientras tanto, ¡ay!, mientras tanto,
    los negros que sacan las escupideras,
    los muchachos que tiemblan bajo el terror pálido de los directores,
    las mujeres ahogadas en aceites minerales,
    la muchedumbre de martillo, de violín o de nube,
    ha de gritar aunque le estrellen los sesos en el muro,
    ha de gritar frente a las cúpulas,
    ha de gritar loca de fuego,
    ha de gritar loca de nieve,
    ha de gritar con la cabeza llena de excremento,
    ha de gritar como todas las noches juntas,
    ha de gritar con voz tan desgarrada
    hasta que las ciudades tiemblen como niñas
    y rompan las prisiones del aceite y la música,
    porque queremos el pan nuestro de cada día,
    flor de aliso y perenne ternura desgranada,
    porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra
    que da sus frutos para todos.


Lorca

June 26, 2006

Cuerpos negros cuelgan del álamo

Cuando los hechos provocan la desdicha social, el artista se abstrae, siendo o no su deber, recogiendo la esencia de lo que ha visto, escuchado o sentido, y lo grita fuerte fuera de sí. Sólo entonces es cuando se despierta la musa y se plasma el verdadero arte, escribiendo así, un nuevo renglón en la historia. Y es de este modo como brotó el fruto extraño que popularizó por primera vez Billie Holyday, conocida en el Café Society como Lady day, pseudónimo que le dió su íntimo amigo Lester young.

El café Society en los años treinta estaba considerado un mal lugar para la gente de derechas de la época, y era frecuendado mayormente por intelectuales de la talla de Chaplin o Lauran Bacall. Fue el primer club interracial de Jazz, y en el cual Lady day, fue contratada como artista principal. Es justo ahí, donde fue forjando esa imagen como interprete trágica y dramaturga, que le acompañaría durante toda su vida, donse se la glorificó hasta alcanzar el cielo, para ser colgada como una de las más relucientes estrellas que ha dado la música negra.

En una de esas noches que Lady day, coloreaba el ambiente de Society con las ráfagas de su voz de un rojo taciturno y azabache, un joven llamado Lewis Allan entró por la puerta y entregó un poema de cosecha propia al dueño del club. Su título era Strange fruit, y manifestaba los linchamientos hacia los negros que acontecían en el ser de Estados unidos. El Joven estaba convencido de que sólo Holyday por su talento dramatico en la canción, estaba capacitada para expresar semejante barbarie hacia la comunidad negra del sur. Billie al leer el poema, evocó el recuerdo de su padre, y como fue rechazado en todos los hospitales de Dallas debido al color de su piel, así hasta morir de una hemorragia. Tras un silencio largo, Billie aceptó interpretar el poema y hacerla canción.

Los árboles sureños dan un fruto extraño,
la sangre en las hojas y la sangre en la raíz,
cuerpos negros que se balancean en la brisa meridional,
fruto extraño que cuelga de los árboles del álamo.

Escena pastoral del sur galante
de los ojos que bombean y de la boca torcida,
olor a magnolias, dulce y fresco
como el repentino olor de la carne ardiendo

Aquí está el fruto para que los cuervos desplumen
para la lluvia al frunce, para que el viento aspire
para que el sol se descomponga, para que los árboles caigan
aquí hay un extraño y amargo llanto.



La primera noche que cantó Strange fruit, el público no podía dar crédito, se quedó mudo, atónito, como si recibiera los coletazos de la conciencia social en el vientre. Nunca antes, los ojos de Billie Holyday expresaron tanta rabia, dolor y resignación, y nunca antes su voz sonó tan rota y amarga. Supongo que por el pensamiento dual de la muerte de su padre y de los ahorcados del sur, sólo debido al color de su piel. Posteriormente, un aplauso fuerte y sincero rompió con la sugestión contagiosa para hacer de ella, y del poema de Allan, el himno antiracista y antilinchamiento por excelencia.


La canción sería censurada, holyday hostigada por el FBI continuamente, pero de ningún modo, dejó de cantar Strange fruit, para que nadie fuera castigado de esa forma sea cual fuere el color de su piel, para anclar en la memoria del hombre el recuerdo de aquellos cuerpos negros que colgaban, ahorcados, de los árboles del sur. Y de esta manera es, como el artista acerca una llama a los rincones oscuros de la sociedad, logrando cambiar el rumbo del pensamiento global.

La cultura es el principal modificador de una sociedad.

Tras la muerte de Lady day, artistas del nivel de Nina Simone, Jeff buckley, Marcus miller, Tori amos, o los recientes Anthony and the johnsons continuaron haciendo la tarea con nuevas versiones de Strange fruit. Pero es en 1986, cuando la polifacética banda Siouxsie and the banshees, incluye en su disco Through the lookin glass, una de las más interesantes versiones de Strange fruit, logrando musicalmente, expresar con perfeca agudeza, el holocausto fúnebre sureño.


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En el año 2002 se publica un documental de Joel katz bajo el mismo título que el poema de L.allan.

En definitiva, Strange fruit, es un grafismo de la crueldad del racismo, un lamento rudo que nace de la impotencia, y unas cadenas que claman la libertad, la tolerancia y el respeto.

Tu otra mitad


Quizá sea necesario hacer las maletas y…

La gente aspira a encontrar su otra mitad en su ciudad, en su barrio, y hasta en su calle; no sé cómo no la buscan en su cama. Y no es así: cerca nos tropezamos con los humildes premios de consolación. Las medias naranjas verdaderas están lejos casi siempre y son costosas. Lo que hemos de pedir, además de encontrarlas, es que el hallazgo no se produzca demasiado tarde.


Antonio gala

June 25, 2006

De la boca de Safo


    Unos dicen que una hueste de caballería o de guardias,
    otros que una flota, es la más bella visión
    En la oscura tierra; pero yo declaro que es
    Lo que más amas.

Safo






















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