La idea de libertad determina también la inteligencia de una sociedad. El gran Montesquieu dice en el libro XI, 2 de El espíritu de las leyes, refiriéndose a las moscovitas de la época de Pedro el Grande, que “por mucho tiempo han creído que la libertad consistía en el uso de llevar la barba larga”. Tal vez no hayamos progresado mucho. ¿Qué lugar debe ocupar la libertad en la jerarquía de valores? la glorificación de la libertad es una creación de Occidente. Otras culturas consideran más importantes otros valores como la paz, la concordía, o la obedencia a la ley. En Occidente ha prevalecido últimamente una creencia acerca de la libertad que augura muchos fracasos sociales, y que podría enunciarse así: Sólo es libre la acción espontánea. Es difícil negarse a esta evidencia, que, sin embargo, encierra una contradicción insostenible. Afirma una idea de libertad que anula la libertad. En efecto, si el comportamiento no es espontáneo, es coaccionado. El superego, la educación, las normas, el qué dirán o la moral del grupo dirigen y anulan la libertad. El sujeto, por lo tanto, no es libre. Pero ocurre que si actúa espontáneamente, tampoco lo es, porque la espontaneidad es mera pulsión. Lo que llamamos naturalidad no es más que el determinismo de la naturaleza. La paradoja nos ha cazado: si quiero ser libre no puedo ser espontáneo, ni dejar de serlo. Esta falsa idea de libertad lleva a la conclusión de que sólo se es libre si se está absolutamente disvinculado de todo. Y esto es la negación de la inteligencia comunitaria. Su fracaso.
La inteligencia Fracasada - Marina.